Como una frontera en tiempos de monarquía se cruza el río Tunjuelo entre las localidades de ciudad bolívar y Usme al sur de la ciudad. Esta gran fuente hídrica fue una de las grandes bases para la edificación de la capital colombiana. su extensión recorre el 60 % de la ciudad, pasando por seis localidades las ya mencionadas Usme y Ciudad Bolívar junto con Kennedy, Sumapaz, Tunjuelito y Bosa.

La cuenca del Tunjuelo no siempre se ha teñido del opaco café que hoy vemos. La riqueza hídrica de este río proviene del páramo Sumapaz, donde los nacimientos de agua son tan puros como los beneficios de este elemento para la humanidad. Por el río Tunjuelo también habitaron cantidades de especies, circularon barcas y embalses que transportaban recursos o gente.

Este hermoso paisaje al sur de Bogotá solo lo encontramos en los recuerdos de sus habitantes más longevos; o en los libros de historia que describen la magnitud de la naturaleza que se podía encontrar, no solo a orillas del Tunjuelo sino en todo el altiplano Cundí-Boyacense.

Doña Juana no es más que una mutación del gran monstruo en el que nos convertimos los Bogotanos. Somos los capitalinos y sus gobernantes los únicos culpables de acabar a diario con la belleza natural que algún día tuvimos.

La década de los 60 parecía advertirnos de un riesgo ambiental que desde 1980 vivimos, la creación de canteras alrededor del río, el crecimiento urbano no planificado y la llegada de industrias a la zona terminaron por darle vida a este botadero que hoy día nos muestra un paisaje lleno de montañas grises y un río Tunjuelo triste, oscuro y desechado.

En Memoria del Tunjuelo
Comparte en tus redes sociales
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter