El distrito no solo ha mantenido un mismo relleno sanitario por 30 años; también ha alimentado en este mismo lugar un criadero de roedores, insectos y una gran cantidad de enfermedades. Tras múltiples advertencias y llamados a la acción por parte de la población hacia el distrito no se ha dimensionado el daño ambiental que produce Doña Juana para los habitantes.

La salud publica de las personas que residen en cercanías al botadero marca una línea preocupante de descenso, el aumento de plagas, alergias y enfermedades respiratorias deben ser un llamado de alerta para que se tomen medidas de precaución por parte de la administración local.

Según los reportes de la secretaria de salud, en los barrios más cercanos a Doña Juana se han encontrado alergias, irritación en los ojos y una gran variedad de enfermedades respiratorias donde los mayores perjudicados son los niños. A eso también se le suma la mutación que han tenido los insectos y roedores de la zona; lo que propaga estas afectaciones en un lapso de tiempo a otros barrios.

Doña Juana no es solo un problema que afecta ambientalmente a la ciudad. La salud de las personas se está viendo afectada por un criadero de contaminación que ha dispuesto el distrito desde hace 30 años. El aire, el agua y el suelo se ven afectados por la propagación de plagas alimentadas por un único responsable: el Botadero.

El Criadero del Distrito
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