Bogotá se ha establecido como una ciudad muy sectorizada por los estratos sociales. Doña Juana es el resultado de esta segregación clasista que se ha evidenciado a lo largo de la historia. Se conoce por un lado que al norte se ubica la clase alta capitalina mientras al sur las clases populares, rodeando el gran relleno sanitario de la ciudad.

Crear 4 lugares en los que se depositaran los desechos de la ciudadanía fue la idea inicial durante la década de los 80. Cada uno de los puntos sería en los extremos de la ciudad (Sur, Norte, Oriente y Occidente); sin embargo tras múltiples trabas el único lugar que terminó funcionando fue Doña Juana.

La situación del relleno sanitario parece afectar solo a los habitantes del sur de Bogotá. La emergencia sanitaria creciente que allí se vive puede no es de interés al resto de los capitalinos. El desconocimiento de la actualidad del botadero es general, los operadores que administran Doña Juana parecen ocultar la realidad de las basuras depositadas en este lugar.

El riesgo ambiental que se evidencia en el botadero debe importar a los 8 millones de habitantes de la capital. Doña Juana pone en riesgo a Bogotá y sus fuentes hídricas como los páramos y la cuenca del tunjuelo, el sector agropecuario en las zonas rurales de la ciudad y lo más importante la salud de gran parte de su población.

El botadero no debe porque estar lejos de la vida, debe ser un problema por el cual preocuparse a diario y así promoviendo una pronta acción para el bien de toda la ciudad.

Doña Juana lejos de la vida
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